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España deja atrás la recesión, ¿qué tipo de recuperación nos espera?

06/09/2013

Si se cumplen los pronósticos, la economía española volverá a crecer entre julio y septiembre (hasta un 0,2%, según el Gobierno) poniendo fin a nueve trimestres consecutivos de recesión. Los expertos coinciden en que las señales que emite la actividad económica son esperanzadoras, pero advierten de que España afronta aún importantes retos. Hace un año los síntomas positivos de la economía española podían enumerarse prácticamente con los dedos de una mano. Hoy, los signos alentadores configuran un listado cada vez más extenso. Las exportaciones alcanzan niveles récord, el turismo vive un año histórico, la fuga de capitales se ha frenado, los inversores vuelven a confiar en la deuda española, el paro ha descendido durante seis meses consecutivos, la confianza del consumidor encadena tres meses de mejora, el sector servicios creció en agosto por primera vez desde 2011 y el riesgo país ha pasado de 500 a 257 puntos básicos gracias a la terapia de choque anunciada en septiembre de 2012 por el BCE aliviando los esfuerzos de financiación de Estado y empresas... España ha pasado en un año de estar al borde del rescate a situarse en el umbral de la recuperación. Es decir, en apenas un ejercicio España ha pasado de estar al borde del rescate a situarse en el umbral de la recuperación. Ayer, el ministro De Guindos anticipaba que el Gobierno revisará "ligeramente" al alza sus previsiones de crecimiento para 2014 (un 0,5%), al tiempo que reiteraba que España abandonará definitivamente este trimestre el túnel de la recesión. Pero que lo peor haya pasado no significa que el camino que España tiene por delante sea corto ni fácil. Enrique Quemada, consejero delegado de One To One Corporate Finance, resalta la importancia de que las exportaciones hayan incrementado diez puntos su peso sobre el PIB, hasta representar alrededor del 34%. Ese crecimiento significa la aparición "de consumo nuevo que nos ayuda a vender" y a mitigar la debilidad de la demanda interna. Crecimiento débil y sin empleo Asimismo, destaca la positiva evolución del sector turístico, que vive un año de récords (en llegadas de visitantes extranjeros y en ingresos por turismo), el esfuerzo de saneamiento realizado por la banca, o la caída de la prima de riesgo, que ha reducido sensiblemente los costes de financiación de Estado y empresas. En su opinión, estos y otros indicadores constatan que la economía avanza en la buena dirección. Sin embargo, advierte de que "va a ser una recuperación débil y que no va a generar empleo a corto plazo". El incremento del peso de las exportaciones sobre el PIB muestra la aparición "de consumo nuevo que nos ayuda a vender" y a mitigar la debilidad de la demanda interna Pedro Schwartz, catedrático de Economía, coincide también en que "la impresión es que se ha tocado suelo, incluso en el mercado de trabajo", pero advierte de que España tardará aún tiempo en digerir los elevados volúmenes de desempleo. En este sentido, considera que si bien es probable que la economía no siga cayendo, "tampoco se puede decir que esté en la rampa de lanzamiento". De similar opinión es Rafael Pampillón, profesor de Economía de IE Business School, quien considera que "la economía va a registrar crecimientos bajos, aunque crecimientos al fin y al cabo", y que ésta se verá lastrada a corto y medio plazo por "el problema del mercado laboral". No obstante, cree que empieza a haber motivos para el optimismo gracias al empuje del sector exterior, la mejora del sector servicios, la menor destrucción de empleo que revelan las estadísticas de los últimos meses, o la evolución de la balanza por cuenta corriente, que en la primera mitad del año registró su primer superávit desde 1997 en términos semestrales. Federico Steingberg, investigador del Real Instituto Elcano y profesor de Economía de la Universidad Autónoma de Madrid, también cree que España ha emprendido el camino hacia la recuperación, pero advierte de que "una cosa es que empecemos a crecer y otra muy distinta es que la sensación de crisis se vaya reduciendo". En su opinión, la recuperación será débil y no se plasmará ni en la creación de empleo ni tampoco en un incremento de los ingresos fiscales que permita hacer un paréntesis en el recorte de gasto y en las políticas de austeridad que seguirá imponiendo Alemania, "de la que no debemos esperar ningún cambio". Asignaturas pendientes Los expertos coinciden en que las señales de reactivación están ahí, pero al mismo tiempo advierten de que son varios los factores, internos y externos, que pueden poner a prueba su alcance y solidez. Entre los riesgos internos que afronta la economía española destaca la pertinaz sequía crediticia. Pese al duro proceso de saneamiento y recapitalización que ha realizado el sector (más de 86.000 millones de provisiones en los últimos años), y de que el presidente del BCE, Mario Draghi, dijo ayer que "quedan pocos asuntos por resolver en los bancos españoles", lo cierto es que el crédito sigue sin fluir a la economía real, condición sine qua non para regar la semilla del crecimiento. Otras asignaturas pendientes, según los economistas, son la reforma fiscal (Pedro Schwartz considera que los impuestos son demasiado elevados en España y que las subidas impositivas decididas en su momento por el Gobierno "fueron una equivocación"); la reforma del Estado, con un recorte mayor y más racional del gasto público, así como una reorganización más en profundidad de las Administraciones Públicas; la anunciada reforma de las pensiones, que hoy constituyen una losa de gasto para el Estado, o la reforma laboral, que en opinión de algunos de estos expertos, como Pampillón y Schwartz, es mejorable, especialmente en el ámbito de la búsqueda de fórmulas que faciliten la contratación por parte de las empresas. Amenazas externas España no es una isla y su recuperación pende también del hilo de los acontecimientos internacionales. En este sentido, la economía se enfrenta a importantes incertidumbres, como la duración de la crisis de Siria y su impacto sobre el precio del petróleo; el efecto sobre los mercados de la anunciada retirada de los estímulos monetarios por parte de la Fed, o un eventual rebrote de las tensiones en la eurozona (ya se reconoce abiertamente la necesidad de un tercer rescate para Grecia). A ello hay que sumarle el frenazo de las economías emergentes, con China a la cabeza, y a más corto plazo, las elecciones en Alemania, de las que dependerán los derroteros de la política económica de la zona euro en los próximos años. De hecho, Enrique Quemada alerta del riesgo de que la recuperación se afiance más deprisa en los países del norte, especialmente en Alemania, y que ésta "provoque una subida de los tipos de interés, lo que para España, muy endeudada, sería desastroso". No hay que olvidar que la deuda pública se encuentra en máximos históricos, representando ya el 90,1% del PIB, y la previsión es que siga creciendo. España, en definitiva, parece emerger de la recesión, pero su convalecencia no será, según los expertos, ni fácil ni rápida, dependiendo además de un agitado entorno internacional que puede provocar más de un episodio de estrés económico y financiero en las próximas semanas o meses. Fuente: Expansión – 6 de septiembre 2013


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